A estas alturas ya resulta innegable que Iván Duque le debe toda su fuerza política, popularidad e inclusive la presidencia al senador Álvaro Uribe Vélez, pues desde un comienzo se supo que este era candidato sólo por la designación que le hizo el exmandatario, lo que le ha costado un pesado karma en el que se le señala de ser un “títere”.

Esto es una idea existente en Colombia y se ha concretado y divulgado de tal forma, que ni siquiera en los medios españoles Duque se salva de ser preguntado sobre Álvaro Uribe.

Así sucedió durante una entrevista para el diario español El País, quienes aprovecharon lo llamativo del tema para sacar el curioso titular de: “El presidente Uribe y yo claramente somos dos personas distintas”.

No obstante, la entrevista no se centró en la controversia de identidad de Duque, ni en el dominio que podría ejercer como jefe el expresidente Uribe sobre él; inclusive después cambiaron el título sobre la dicotomía de Uribe/Duque, para enfocarlo a un tema sobre la implementación del proceso de paz y las falencias de este.

La editorial menciona como preámbulo la serie de preguntas hechas al presidente electo sobre la propuesta que mantiene de terminar con la desconfianza generada en la sociedad por la figura de Álvaro Uribe Vélez, y su posición como jefe y mentor de Duque, nacido en lo que El País llama las acusaciones de sus opositores para vincularlo con “un aparato político clásico”, lo cual le quita su característica principal de uno de los presidentes más jóvenes del país.

Durante el cuestionario desarrollado, el periodista va de forma más directa y le pregunta cuáles son sus coincidencias y discrepancias principales con el expresidente, teniendo en cuenta que este es una de las figuras políticas más populares del país y fue el encargado de darle impulso a su campaña.

Duque respondió que realmente no se ha centrado nunca en analizar en qué está de acuerdo y en qué difiere con el expresidente Uribe, destacando que no sólo con él, sino con todas las personas que se rodea tiene tanto discrepancias como coincidencias, lo cual es una característica común de un partido político.

“Tenemos diferencias de estilo, diferencias de comunicación, diferencias políticas, diferencias de aproximar ciertas discusiones. No le podría decir el inventario, pero claramente somos dos personas distintas”, explicó Duque. Fuente consultada: ElPaís.com.

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